Miriam Martínez
Los billetes falsos nos persiguen. No, no es una novedad con la entrada del euro, nos persiguen desde hace años.Con la entrada del euro, los españoles 'sufrimos' durante varios meses la dura etapa de adaptación a la nueva moneda y los consejos para detectar la falsificación de billetes. Después de todo ello, ¿quién no sabe reconocer los billetes falsos?

Tenemos la fea costumbre de pensar que las falsificaciones nos pueden llegar de cualquier sitio menos de los Bancos o las Cajas de Ahorros. Pero, ¿quién nos asegura que las entidades bancarias no entregan billetes falsos? Los ciudadanos nos fiamos de sus seguros e infalibles detectores de billetes falsos, pero en alguna ocasión nos llevamos una desagradable sorpresa.

Hace tan sólo unos meses pude comprobar en primera persona como un amigo mío era víctima de este timo. Estábamos en las fiestas populares de su pueblo y había que sacar dinero. Mi amigo metió su tarjeta en el cajero, introdujo el pin, pulsó la opción de "Sacar dinero". Nuestra sorpresa fue que a la hora de pagar en un comercio nos dijeron que el billete de 50 euros era falso. ¿¿Cómo?? ¡No era posible, si lo acabábamos de sacar del cajero! Le pedí el billete a la dependienta, lo guardé y pagué yo. Evidentemente no nos lo tenía que haber dado porque es un delito que dejen en circulaciónun billete falso, pero...

No es el único caso, porque hace más de un año recibí un billete de 50 euros como regalo navideño. A los días cuando fui a gastarlo, la cajera me sorprendió con la grata noticia: "Este billete es falso". Un guardia de seguridad me retuvo hasta que vinieron dos policías en la puerta de un conocidísimo y concurridísimo establecimiento a las cinco de la tarde de un sábado. Evidentemente esos 50 euros los perdí, pero nada era comparado con la vergüenza de que te miren como una estafadora. ¡Ah, y a los pocos meses me citaron a un juicio de faltas por ello! El pleito lo gané, pero ¿de qué sirve si continúa existiendo este tráfico de billetes falsos desde los propios bancos?