Esclavos expertos en jugar al fútbol
Leemos hoy en Elpais.com el reportaje "¿Quién quiere la cantera de Nigeria?", subtitulado "Un bufete ofrece a los clubes españoles los mejores juveniles del país a cambio de donaciones".
3.000 chavales entrenan en las 12 escuelas de la Pepsi Football Academy, en Nigeria, con la mirada puesta en el mundo occidental. El futbol supone para ellos una forma factible de salir de la miseria, y ejemplos en los que mirarse no les faltan.
Hasta ahora el sistema era este:
especialistas en sortear las normas de la FIFA, que prohíben la contratación como profesionales de menores de 18 años; especialistas en traficar con aprendices de futbolistas, que emprenden aventuras que muchas veces terminan en la miseria y el desarraigo. "Su modus operandi es sencillo y bien conocido", explica Rodrigo García, del bufete de abogados Cuatrecasas; "los agentes abordan a los chicos de 15 o 16 años, les falsifican un pasaporte, les falsifican la edad y se los llevan. Los agentes crean un club imaginario que se hace con los derechos de los futbolistas y los traspasan a clubes escandinavos, especialmente de Noruega, países con leyes de inmigración progresistas y avanzado derecho de asilo. Allí están unos meses, los suficientes para limpiar su pasado y obtener papeles buenos, y de allí dan el salto a las grandes Ligas".
Pero el nuevo método es más limpio:
explica García; "que, por una inversión de unos dos millones de euros por cuatro años de convenio, el club se haga con los cuatro jugadores que más le gusten de entre los que cumplen 18 años. A cambio, se ahorra los gastos de formación y solidaridad y se hace con el 75% de los derechos económicos de los jugadores, a los que puede traspasar, ceder o incluir en su plantilla. El 25% restante sería para la academia, que lo invertiría en la universidad del fútbol, residencia y programa educacional para jóvenes de 16 a 18 años".
Las ganas que estos jóvenes tienen de salir de la realidad en la que viven y entrenan no justifica un planteamiento tan mercantilista y tan abusivo. ¿Qué significa exactamente ahorrarse los gastos de solidaridad? ¿Acaso tiene algo que ver la solidaridad con los derechos económicos de un jugador? Parece que queda en evidencia una cierta hipocresía.
Dos clubes españoles ya han rechazado la oferta, pero no por cuestiones éticas: el Valencia se interesa más por jugadores centroeuropeos y el Sevilla tiene como patrocinador a CocaCola, la marca rival de quien organiza los cursos. El Villarreal, según El País, se lo está pensando.
*Es necesario decir que en la web del bufete de abogados Cuatrecasas no se encuentra ninguna referencia al abogado citado por El Páis, Rodrigo García.

